Gracias a su ausencia, el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, se convirtió en la presencia más importante de una noche incierta por la lluvia, por los duros gritos de los manifestantes a las puertas del Auditorio (trabajadores de Coca Cola, miembros de Stop Desahucios, figurantes de Madrid que denuncian la precariedad de su trabajo…) y por las declaraciones sobre el escenario de los miembros de una profesión ofendida y castigada. El discurso del presidente de la Academia, Enrique González Macho, visiblemente nervioso y emocionado, supo a despedida. Recordó que “hacer cine en España es un acto heroico”.
De esa heroicidad han nacido las películas que fueron premiadas: Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, que sumó ocho goyas de diez candidaturas y fue por número de estatuillas la virtual ganadora; Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, seis (mejor película, dirección, guion, actor, actriz revelación, banda sonora); La herida, dos (actriz y director revelación); La gran familia española, dos (canción original y actor de reparto) y Caníbal, uno (fotografía) .

Fue justo y esperado (para mí) no como el año pasado que se sabía perfectamente que Lo imposible era la mejor pero por tener actores extranjeros no la valoraron como debía serlo.
Siento no poder subir nada en estos últimos meses, dentro de poco empezaré a volver a subir, ya que tengo muchas cosas que subir.
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